Cómo impulsar un programa de trabajo activo digno de reconocimiento

El cuerpo humano está hecho para moverse. Al dejar de moverse es cuando surgen problemas serios. Sin duda, una de las mayores amenazas para la salud en el lugar de trabajo es el estilo de vida sedentario de las personas.

Uno de cada cuatro trabajadores se ve afectado por un laestar diario por trabajar frente al ordenador. El 49 % opina que esto ha afectado a su productividad y rendimiento, y el 32 % ha faltado al trabajo durante un promedio de dos semanas. Esto supone un coste de unos 73 mil millones de euros para las empresas europeas cada año.[i]Problemas de salud causados por un entorno laboral deficiente

Hay una necesidad urgente de que los gerentes y los equipos de RR. HH. adopten una actitud más proactiva a la hora de introducir más movimiento en la jornada de trabajo. Ya se trate de pedir al personal que se pongan de pie y se muevan cada 20 minutos o de recordarles que se propongan estar dos horas al día de pie como mínimo, ahora es el momento de desafiar las normas establecidas y afianzar nuevos comportamientos.

De esta manera, habrá menos personal con problemas de postura subyacentes a la mayoría de los problemas de salud, disminuirá el absentismo y se disparará la productividad. Los empleados tendrán también niveles más altos de energía y una mejor concentración mental. Dicho en pocas palabras: el trabajo activo tiene cierta lógica comercial.

Pero, ¿cómo hacer para que los empleados se suban al carro? Hay que reconocer que es fácil convencerlos de los beneficios inherentes para la salud, pero solo porque sepamos que algo es bueno para nosotros, no significa que lo vayamos a incorporar rápidamente en nuestras vidas.  Además, las personas necesitan tiempo para adoptar nuevos hábitos de trabajo. ¡Es parte de la naturaleza humana!

Según la investigación de Fellowes, el 69 %[ii] de los empleados quisieran poder ser más activos e introducir más movimiento en su jornada laboral, pero prefieren que los empresarios tomen la iniciativa. El 91 %[iii] de los empleados coinciden en que se deben aplicar planteamientos de carácter preventivo y dinámico a largo plazo respecto a la salud en el lugar de trabajo, en lugar de buscar soluciones fáciles y rápidas a corto plazo.

La paciencia y la persistencia son fundamentales cuando se trata de obtener resultados. Un estudio realizado en 2009 por la University College de Londres concluyó que se necesitan una media de 66 días para adoptar un nuevo hábito, no 21 días como comúnmente se solía pensar.  Impulsar el nuevo programa de trabajo activo, especialmente durante las primeras semanas, al fichar en la entrada al trabajo, procurando que no decaiga la dinámica inicial, aumenta la probabilidad de crear una cultura del trabajo más activa.

Sin embargo, los directivos necesitan tener pruebas del ROI (Retorno sobre la inversión) en la gestión del espacio de trabajo, y de las ventajas que ofrece un espacio de trabajo más activo antes de asumir el compromiso. De hecho, más de una cuarta parte admite que antes de decidirse a hacer la inversión, necesitan ayuda para ver si realmente supondrá una mejora verdadera en la productividad y la calidad.[iv]

Así que ponte manos a la obra e implanta un nuevo programa de trabajo activo, pero sé transparente con tus participantes con respecto a los beneficios y al progreso en todo momento. Cuando los directivos buscan resultados, es preciso atender sus expectativas. Sé realista y claro en cuanto a los plazos y recuerda que hay argumentos más que suficientes a favor de los beneficios marginales, cuyo impacto será creciente a medida que pase el tiempo.

Invertir en bienestar para mejorar el retorno de la inversiónComo afirma el experto en ergonomía colegiado Stephen Bowden, «Los beneficios en términos de bienestar y productividad del personal pueden suponer un importante ahorro económico. Un estudio ha demostrado que supone un ahorro de unas nueve veces la inversión destinada a intervenciones ergonómicas. El estudio[v] evaluó las tasas de lesiones laborales y rotación del personal[vi]».  Tiene lógica y viene a demostrar que es mejor gastar dinero en mantener una plantilla sana que tener que asumir los enormes costes ligados a las enfermedades.

Para obtener una visión más amplia de la manera en que el trabajo activo puede beneficiar al balance final, descarga este documento haciendo clic aqui.

 

 

 

[i] Investigación de Loudhouse 2016, encargada por Fellowes
[ii] Francia: 51 % Alemania: 68 %; España: 69 % Países Bajos: 56 %
[iii] Francia: 70 % Alemania: 71 % España: 74 % Países Bajos: 58 %
[iv] Investigación de Fellowes Sit-Stand, 2017
[v] REF – Spilling, S., Eitrheim, J. and Aaras, A., 1986. Análisis coste-beneficio de las inversiones en el entorno de trabajo en la planta de STK en Kongsvinger. In Corlett, E.N., Wilson, J.R and Manenica, I. (eds), The Ergonomics of Working Postures) Londres: Taylor & Francis), pp. 380-397
[vi] Veerle Hermans, Francia:«Haz hincapié en el enlace con RSC: Responsabilidad Social Corporativa: nos preocupamos por el bienestar de nuestros trabajadores. Sabemos que los trabajadores tienen que invertir más horas de trabajo, por lo tanto es de suma importancia evitar problemas a largo plazo. Las personas, el planeta y los beneficios (las 3 P, por sus iniciales en inglés): trabajamos en beneficio de las personas (y esto también repercutirá en los beneficios puesto que retendremos a los buenos trabajadores y pondremos a su disposición estaciones de trabajo adecuadas que les permitan mantenerse activos)».

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